Llega el verano y con él el calor que lo invade todo. El aire acondicionado ha pasado de ser un lujo a una necesidad en algunas partes de nuestro país, pero… ¿cómo hacer que nuestra factura en consumo eléctrico no se ‘resienta’ por el uso continuado de nuestros equipos de climatización?

En primer lugar cabe decir que hay tres tipos de aire acondicionado: de ventana, portátil y ‘split’. Este último modelo es el más vendido y el ‘inverter’ es que mejor rendimiento da respecto al consumo y optimización de climatización. Esta tecnología tiene la capacidad para adaptar la potencia del compresor a la necesidad del termostato. Esto significa que produce menos ruido, trabaja estrictamente lo necesario y reduce su consumo. Si ha ello le añadimos una calificación energética A – de equipos más caros, pero que reducen hasta una 50% el nivel de consumo – y una elección correcta de grados – hasta un 8% por cada grado de más o menos -, el resultado afectará beneficiosamente a nuestros bolsillos.

No es sano que se dé una diferencia térmica con el exterior superior a 12ºC. El tamaño de la vivienda es también importante, a mayor espacio, equipos más potentes, así, un espacio muy amplio podría necesitar de más de un aparato. Durante los meses que el calor aprieta, la temperatura de nuestra casa debe estar entre los 24ºC y los 26ºC. Dicen los expertos que se hacen necesarias unas 100 frigorías por cada metro cuadrado que se quiere climatizar. Todo ello teniendo en cuenta factores como la orientación de la vivienda, el aislamiento y acabados de nuestra casa.

Llega el calor: cómo elegir el aire acondicionado que nos interesa